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Cómo dictar texto con puntos, comas y párrafos

Aprende a dictar con puntuación, corregir palabras y descargar el resultado sin volver a empezar.

2 min de lectura

Tienes una idea clara, pero al abrir el documento para escribir, las palabras se frenan. Si tuvieras a alguien delante, probablemente ya la estarías explicando.

Dictar puede ayudarte a empezar. Hablas y una herramienta convierte tu voz en texto. La dificultad aparece cuando todo queda junto, sin puntos, con pocas comas y algún nombre escrito de manera incorrecta.

¿Cómo dictas puntos y comas?

En muchas herramientas de dictado puedes decir el nombre de los signos. Por ejemplo: «Mañana llevo los documentos, coma, después llamo a Ana, punto». La intención es que la coma aparezca después de «documentos» y el punto cierre la frase.

También puedes decir «nuevo párrafo» al pasar a otra idea. Es una instrucción sencilla que hace más fácil leer una nota larga. Los comandos dependen del idioma y del programa, así que conviene probar primero con dos frases cortas.

El Transcriptor, de F. J. Levin Labs, es gratuito, reconoce comandos de puntuación y permite dictar desde el navegador. Puedes elegir el idioma en el que vas a hablar y empezar sin registrarte.

¿Cómo empiezas a dictar?

Abre la herramienta, selecciona el idioma y pulsa el micrófono. El navegador puede pedir permiso para usarlo. Habla a un ritmo cómodo: no hace falta pronunciar cada palabra como si estuvieras leyendo un manual.

Por ejemplo, puedes enviar una indicación a tus alumnos. Primero dicta la fecha de la próxima clase; después, lo que deben llevar; finalmente, la actividad que harán. Separar esas tres partes permite que el mensaje se entienda mejor.

Cuando termines, vuelve a leer. Revisa nombres, números, fechas y palabras poco frecuentes. En el Transcriptor puedes corregir con el teclado y seguir dictando sin perder las correcciones anteriores.

¿Cómo guardas el texto?

Puedes copiar el texto o descargarlo en Word, PDF o formato de texto simple. Si piensas seguir editándolo, Word puede resultar más cómodo. Si necesitas pegarlo en otra aplicación, el texto simple suele bastar.

El reconocimiento no siempre acierta: el ruido, otras voces y los nombres poco habituales pueden confundirlo. Además, el servicio de reconocimiento de voz depende del navegador, de modo que conviene consultar sus condiciones de privacidad cuando el contenido sea delicado.

Dictar no reemplaza el trabajo de ordenar una explicación. Pero puede quitarte el peso de escribir la primera línea. Hablas, revisas y decides qué merece quedar en la página.

F. J. Levin

Revisado y aprobado

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