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«Tengo hambre» y «estou com fome»: por qué cambia el verbo

Nosotros decimos «tengo hambre»; en portugués, lo más común es «estou com fome». Y cuidado: «estou quente» no quiere decir que tienes calor.

2 min de lectura

Estás en un restaurante en Brasil y quieres decir que tienes hambre. La frase sale casi sola: Tenho fome. No está mal, y te van a entender. Pero en el portugués de todos los días, sobre todo en Brasil, lo más natural es otra construcción: Estou com fome.

No es un caso aislado. Donde nosotros decimos tengo, el portugués suele decir estou com.

¿Cómo quedan estas frases en portugués?

Tengo hambre. → Estou com fome.

Tengo sed. → Estou com sede.

Tengo sueño. → Estou com sono.

Tengo frío. → Estou com frio.

Tengo miedo. → Estou com medo.

La sensación es la misma; lo que cambia es el verbo que elige cada idioma. Por eso, aprender estas combinaciones enteras ayuda mucho más que traducir tener palabra por palabra.

No quiere decir que tener nunca sirva. En portugués también existe tenho fome, y en español se escucha estoy con hambre en algunas regiones. No son errores automáticos. Pero si quieres sonar natural en Brasil, estou com es la apuesta más segura.

¿Y «estou faminto»?

También existe, y es correcto. Pero suena más intenso, como nuestro «estoy hambriento». Para avisar que ya es hora de almorzar, Estou com fome es lo más común.

Otra diferencia útil: A água está fria describe la temperatura del agua, igual que nuestro «el agua está fría». Ahí el portugués usa estar como nosotros. El estar com aparece cuando hablamos de lo que siente la persona.

En una clase puede parecer un detalle. En un viaje, es muy práctico. Si dices Estou com sede en el restaurante, ya estás pidiendo algo para tomar. Si alguien te ofrece abrir la ventana y respondes Estou com frio, te entiende enseguida.

¿Cómo practicar?

Piensa en tres situaciones: no comiste desde la mañana, caminaste horas bajo el sol y estás por irte a dormir. Dilo en portugués: Estou com fome, Estou com sede y Estou com sono.

Ahora cambia la persona y la negación. «Ella tiene miedo» → Ela está com medo. «No tengo hambre» → Não estou com fome. El verbo cambia, pero la estructura sigue igual.

A veces, la diferencia entre dos idiomas no pide una explicación complicada. Basta con notar con qué palabras suele andar cada una. Conocer una palabra es el comienzo; saber con quién anda es lo que hace que la frase suene natural.

F. J. Levin

Revisado y aprobado

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