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¿De dónde viene la costumbre de tomar mate?

Antes de que existieran las fronteras de hoy, ya había quien preparaba yerba. La historia del mate empieza en el monte, con los pueblos que la conocían primero.

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Alguien calienta el agua, acomoda la yerba y prepara el mate. Otra persona acerca una silla. En algunos lugares la bebida pasa de mano en mano; en otros, cada uno tiene el suyo. Puede ser una escena de familia, de amigos o simplemente un rato de silencio. ¿Alguna vez te preguntaste de dónde viene esa costumbre, tan común en buena parte de Sudamérica?

No empezó con una marca de yerba ni con una foto de gauchos. Mucho antes de que los europeos llegaran a esta región, distintos pueblos indígenas ya conocían la planta y sabían cómo prepararla. Lo que hoy llamamos mate junta esas raíces con siglos de cambios, encuentros y diferencias entre una región y otra.

¿Quién utilizaba la yerba mate?

La yerba mate viene de un árbol nativo de las zonas subtropicales de Sudamérica, que los botánicos llaman Ilex paraguariensis. Crece de forma natural en partes de lo que hoy son Brasil, Paraguay y Argentina. Con sus hojas se prepara una infusión, sí, pero detrás hay mucho más: todo un saber sobre cómo recogerlas, secarlas y usarlas.

Los pueblos guaraníes tenían una relación profunda con la planta. Estaba unida a su vida diaria, a sus tradiciones y a su manera de entender el monte. Los kaingang también desarrollaron conocimientos y usos propios de la yerba. O sea, no es una costumbre que nació en una sola cocina y después todos copiaron.

La Embrapa, la empresa brasileña de investigación agropecuaria, describe dónde crece la especie y por qué fue tan importante en la historia. Y el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico de Rio Grande do Sul reconoce que los sistemas tradicionales de la yerba están ligados a pueblos guaraníes y kaingang, a comunidades quilombolas y a agricultores familiares.

Y no es cosa del pasado. Las personas que mantienen esas prácticas siguen produciendo, enseñando y adaptando lo que saben. Por eso no alcanza con contar la historia del mate como si las comunidades indígenas ya no estuvieran en ella.

¿Cómo llegó la yerba mate al comercio?

Con la colonización, los europeos conocieron la bebida y empezó a circular mucho más. En las misiones jesuíticas, desde el siglo XVII, la yerba se volvió además un producto económico muy importante. Su cultivo y su venta se organizaron a una escala nueva, mientras las costumbres locales seguían cambiando.

No fue un camino tranquilo. La historia colonial incluyó trabajo forzado, imposición religiosa y peleas por el control de las tierras y sus recursos. La yerba generó riqueza y comercio, pero quienes la recogían o la cultivaban no siempre recibieron una parte justa.

Más tarde, su producción y su venta ayudaron a crecer a pueblos del sur de Brasil y de otras regiones vecinas. Hay investigaciones que reconstruyen ese recorrido. Pero la historia de las exportaciones no explica, por sí sola, por qué tanta gente sigue preparando mate en su casa.

¿Mate, chimarrão o tereré?

En el sur de Brasil se habla de chimarrão cuando la infusión se toma caliente en una cuia. En Argentina y Uruguay el mate está muy presente en la vida diaria, aunque la forma de prepararlo, el tipo de yerba y la costumbre de compartirlo cambian de una región a otra y de una familia a otra. Y en Paraguay, el tereré, que se toma frío, tiene su propio lugar en la cultura.

En 2020, la UNESCO incluyó las prácticas y los saberes tradicionales del tereré y del pohã ñana paraguayo en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El reconocimiento es para esas prácticas y para la forma en que se transmiten, no para todas las maneras de tomar mate.

Hay algo que no aparece en ninguna estadística: el tiempo que uno dedica a preparar y a ofrecer la bebida. En muchas familias, se aprende mirando a otro, escuchando consejos y repitiendo gestos que parecen simples, hasta que uno descubre que tienen su técnica.

Compartir un mate puede abrir una conversación, pero tampoco hace falta idealizar cada ronda. Hay quien lo toma solo, quien prefiere no compartirlo y quien lo prepara distinto que sus abuelos. Las tradiciones siguen vivas justamente porque la gente las usa, las cambia y les da sentidos nuevos.

Entonces, ¿de dónde viene la costumbre de tomar mate? De una larga historia sudamericana, con raíces indígenas que siguen presentes y con los cambios que trajeron el comercio, las migraciones y la vida en familia. No es de un solo país ni nació con una sola forma de prepararlo.

Quizás por eso un mate sobre la mesa dice algo distinto según quién lo mire. Para unos es la bebida que acompaña el trabajo; para otros, algo que aprendieron en casa. Y detrás de cada gesto está la historia de una planta que lleva siglos juntando personas, saberes y territorios.

F. J. Levin

Revisado y aprobado

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