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«Ficar» no siempre es «quedarse»: una trampa entre idiomas

«Fiquei nervoso», «fiquei sem palavras», «fiquei sabendo». En portugués todo es «ficar»; en español, cada escena pide su propio verbo.

3 min de lectura

Si hablas español y estás aprendiendo portugués, vas a escuchar ficar por todas partes: fiquei nervoso, fiquei sem palavras, fiquei sabendo. Y como en el diccionario aparece como «quedarse», la tentación es traducirlo siempre así. Pero muchas veces no es eso.

Imagina que un amigo brasileño sale de una entrevista y te cuenta: Fiquei nervoso. Si lo pasas palabra por palabra, te queda «Me quedé nervioso». Se entiende, pero si lo que quiere decir es que los nervios le aparecieron en ese momento, en español lo natural es «Me puse nervioso». Las dos frases se parecen, pero no miran lo mismo. ¿Por qué?

¿Ponerse, quedarse o volverse?

Te llaman de sorpresa para hablar frente a un grupo. Estabas tranquilo y, de golpe, te empiezan los nervios:

Fiquei nervoso. → Me puse nervioso.

Ponerse sirve muchas veces para contar que alguien empieza a sentir algo o cambia de estado: «Se puso contenta al recibir la noticia»; «Se puso rojo de vergüenza».

Ahora imagina que te dan una noticia tan inesperada que no sabes qué decir:

Fiquei sem palavras. → Me quedé sin palabras.

Acá lo que importa es cómo terminaste después de la sorpresa. También puedes «quedarte sin dinero» o «quedarte dormido». Son expresiones de todos los días, aunque en portugués no siempre se armen igual.

La tercera escena es distinta. Alguien que confiaba fácilmente en los demás se lleva varias decepciones y, con los años, empieza a desconfiar de todo:

Ele ficou muito desconfiado. → Se volvió muy desconfiado.

Volverse sirve para hablar de un cambio en la manera de ser. No quiere decir que el cambio sea para siempre; solo que hablamos de una transformación, no de una reacción del momento.

¿Cuándo hace falta otro verbo?

Y ojo, porque ficar no siempre habla de un cambio. Mira estos casos:

O hotel fica perto da estação. → El hotel está cerca de la estación.

Fiquei sabendo da notícia. → Me enteré de la noticia.

Ele ficou viúvo. → Enviudó.

En la última, al español le alcanza con un solo verbo para decir todo. No hace falta copiar la cantidad de palabras del portugués: lo que hace falta es decir lo mismo.

También conviene desconfiar de una regla que se repite mucho: «ponerse es para cambios pasajeros y volverse, para cambios permanentes». Ayuda a orientarse, pero se queda corta. «Me puse triste» y «Me quedé triste» se pueden decir las dos, aunque no cuentan exactamente lo mismo. El contexto y las expresiones de cada idioma también pesan.

¿Te animas a probar? Imagina que escuchas estas cinco frases en portugués y piensa cómo las dirías en español: Fiquei com sono, Ficamos em casa, Ela ficou vermelha, Fiquei sem dinheiro y Fiquei feliz com a notícia. Antes de traducir, piensa qué pasó en cada una.

Podrías decir: «Me dio sueño», «Nos quedamos en casa», «Se puso roja», «Me quedé sin dinero» y «Me alegré con la noticia». No son las únicas respuestas posibles: algunas expresiones cambian según el país y la situación.

Cuando aprendes dos idiomas tan parecidos, la tentación es traducir palabra por palabra. Pero hay una pregunta que sirve más que cualquier diccionario: «¿Qué quiere decir de verdad?»

F. J. Levin

Revisado y aprobado

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