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Cómo reutilizar una pizarra digital para tus clases

Una manera sencilla de organizar pizarras, ejemplos y plantillas propias para preparar clases sin empezar de cero cada semana.

3 min de lectura

Una profesora termina su clase de portugués. En la pizarra quedaron los verbos, unas flechas, tres ejemplos que aparecieron durante la conversación y una nota con la actividad para la próxima semana. La clase salió bien. El problema llega al preparar la siguiente: ¿hay que dibujarlo todo otra vez?

No necesariamente. Una pizarra digital puede servir para explicar en el momento y también para conservar una buena manera de organizar la clase. La clave está en distinguir lo que se repite de lo que cambia.

¿Qué conviene preparar antes de la clase?

Si enseñas idiomas, en muchas sesiones necesitarás un espacio para los ejemplos, otro para las dudas y otro para la tarea. Si preparas esas tres zonas una vez, no hace falta volver a inventarlas cada martes.

Eso no significa llenar la pantalla antes de que llegue el alumno. Es mejor dejar lugar para las palabras que surjan durante la conversación. Una clase preparada hasta el último rincón puede terminar pareciendo una diapositiva que nadie se atreve a tocar.

Los colores ayudan cuando tienen un propósito. Por ejemplo, puedes usar uno para marcar la terminación de los verbos, otro para señalar una excepción y una nota adhesiva para la actividad pendiente. Si todo tiene un color distinto, el lector necesita descifrar un arcoíris antes de entender la explicación.

Una pizarra como Orbitrama, de F. J. Levin Labs, es gratuita y permite escribir, dibujar, insertar imágenes, usar resaltadores y colocar notas. Para preparar una clase de conjugaciones, podrías escribir eu falo y você fala, marcar el cambio de terminación y dejar un espacio donde el alumno proponga otros ejemplos. No necesitas emplear todas las herramientas en una misma clase.

¿Cómo reutilizar una plantilla?

En Orbitrama puedes guardar una pizarra como plantilla propia. Es útil cuando repites una estructura: una clase semanal, una lluvia de ideas o una explicación que cambia de tema, pero conserva su forma.

Puedes preparar la distribución general, guardarla en Mis plantillas y usar una copia la próxima vez. Así conservas el esquema y trabajas sobre él sin destruir la base que querías reutilizar.

También puedes tener varias pizarras, con nombres distintos, dentro de Mis pizarras. Una para el grupo del lunes, otra para la clase individual del miércoles y una tercera para ideas que todavía no has usado. Poner nombres claros es una pequeña ayuda que se agradece cuando llegan las semanas de mucho trabajo.

Durante la explicación puedes señalar con el láser o con marcas que desaparecen solas. Es una forma de dirigir la atención sin dejar el documento cubierto de círculos. Si algo merece quedar para después, entonces sí conviene escribirlo o resaltarlo de forma permanente.

¿Qué guardar al terminar la clase?

Antes de cerrar, dedica un momento a separar lo que merece conservarse de lo que solamente sirvió para explicar. Quizá la respuesta improvisada del alumno sea el mejor ejemplo de toda la sesión. En cambio, una flecha dibujada a toda prisa ya cumplió su función y puede borrarse.

Si quieres compartir el resultado, puedes exportar una imagen o un PDF. También puedes compartir una copia de la pizarra como archivo para que otra persona la abra. Compartir esa copia no significa que ambos estén editando una misma pizarra al mismo tiempo.

Una buena plantilla no sustituye al profesor ni decide qué enseñar. Simplemente deja preparado el espacio para que enseñar resulte más cómodo. Al volver a esa pizarra, no empiezas de cero: empiezas con lo que ya aprendiste de tus propias clases.

F. J. Levin

Revisado y aprobado

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